
Aun recuerdo perfectamente el día que sentí que le quería por primera vez, como de repente y sin motivo se me aceleró el corazón y sentí un escalofrío recorriéndome todo el cuerpo. Así sin más, aquella noche empecé a quererle. Éramos casi dos desconocidos, ni siquiera nos habíamos visto en un tiempo y de repente, al mirarnos a los ojos, empecé a sentir lo que nunca antes había sentido… Desde aquella noche no pude dejar de pensar en él, en su sonrisa, en sus ojos, en su forma de mirar a veces tan despistada… Mientras todos hablaban, nosotros nos mirábamos en silencio, tímidos, callando lo que sentíamos. Apenas hablamos algunas palabras durante toda la noche y no fue necesario hablar más, porque sus sonrisas, sus miradas y sus manos rodeando las mías me dijeron mucho más que un millón de palabras. O eso creía…
Supongo que nada es para siempre, pero la magia duró tan poco… Tan solo unas horas. Supongo que puse demasiadas ilusiones en una persona que no se las merecía…
Ya ha pasado mucho tiempo desde aquella noche… y ahora todo es muy distinto.
Me cuesta creer lo mucho que han cambiado las cosas en este tiempo… Todo era más sencillo entonces, ¿te acuerdas? Seguro que no… Empiezo a pensar que solo soy yo, pobre tonta, la que todavía vive del recuerdo de todos y cada uno de los momentos cuando aún estabas aquí, a mi lado…
Como desearía poder volver atrás, a aquella noche… y cambiar tantas cosas… pero ese es otro pensamiento que añadir a mi lista de sueños imposibles....

No hay comentarios:
Publicar un comentario