
Fue ayer cuando pensaba en ti, fue ayer cuando me atreví a desafiar el tiempo, fue ayer cuando te escuchaba atentamente con una sonrisa dibujada en mi cara, fue ayer cuando nada me resultaba más importante que tu propia felicidad y tu bienestar. Si, solo fue ayer, pero hoy, mucho tiempo después, todavía toda mi vida me recuerda a ti, comprendiendo entonces que el tiempo no cura, sino que solo hace olvidar lo que ya no importa, y lo que realmente nos importa no lo olvidaremos jamás a pesar de ser tan fugaz como el destello de una cálida y parpadeante estrella de un gran día de verano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario